sábado, 1 de octubre de 2011

Michael Jackson no sólo dejó huella en la música sino también en su forma de concebir el espectáculo. Sus coreografías nos han dejado pasos que se han convertido en clásicos para los bailarines; su forma de vestir, con sus sombreros, hombreras, su pantalón a rayas, sus calcetines brillantes, sus gafas de sol o su inseparable guante plateado, creó un estilo muy personal y reconocible. Junto a ello, sus gestos en los conciertos, sus dedos con espadadrapo o sus excentricidades (aparecer cubierto con una mascarilla bajo un paraguas cuando salía a la calle) le hicieron pasar de ser una estrella de la música a un ser excéntrico, más conocido en sus últimos años por sus anécdotas que por sus canciones.http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Jackson no sólo dejó huella en la música sino también en su forma de concebir el espectáculo. Sus coreografías nos han dejado pasos que se han convertido en clásicos para los bailarines; su forma de vestir, con sus sombreros, hombreras, su pantalón a rayas, sus calcetines brillantes, sus gafas de sol o su inseparable guante plateado, creó un estilo muy personal y reconocible. Junto a ello, sus gestos en los conciertos, sus dedos con espadadrapo o sus excentricidades (aparecer cubierto con una mascarilla bajo un paraguas cuando salía a la calle) le hicieron pasar de ser una estrella de la música a un ser excéntrico, más conocido en sus últimos años por sus anécdotas que por sus canciones.

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